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La ciencia derriba otro antiguo mito: los perros no “huelen el miedo”

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Getty Images.

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La ciencia derriba otro antiguo mito: los perros no “huelen el miedo”

Por muchas décadas ha existido un mito muy particular: los perros tendrían la capacidad de “oler” el miedo humano. Cuando veíamos a una raza de naturaleza agresiva, nuestros abuelos afirmaban que no les tuviéramos miedo ya que podrían atacar.

Si bien el sentido del olfato de los caninos es excelente, no existe evidencia científica que avale tal creencia. Si bien los ‘mejores amigos del hombre’ pueden ser entrenados para detectar determinados materiales como explosivos o drogas, e incluso para hallar a personas extraviadas con solo oler sus flujos corporales como el sudor, es imposible que “huelan” el miedo, y la ciencia ya lo confirma.

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Los perros saben cuando tenemos miedo, pero de otra forma

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Imagen de referencia. Creative Commons.

Según explica Jim Johnston, especialista desde hace 40 años en analizar la conducta canina, los perros efectivamente no huelen el miedo. En su lugar, son sensibles a las susceptibilidades humanas y al cambio de comportamientos, sobre todo cuando se muestra miedo.

“Por un momento, nuestros músculos usualmente se tensan, nuestra respiración cambia, y nuestros movimientos se vuelven más rápidos”.

Debido a esto, un perro tendría más probabilidades de atacar a una persona en el momento en el que huye. La razón es que se pone en el papel de depredador y el humano sería su víctima que huye.

Esto último es confirmado por la doctora Katherine Albro Houpt, profesora del Colegio de Medicina Veterinaria en la Universidad Cornell. La especialista afirma que al ver esta actitud, los perros “responden con agresión predatoria, no con reconocimiento del miedo en la víctima”.

“Un perro tiene más probabilidades de ignorar a alguien que no se está moviendo. Es por ello que se les dice a los niños que no corran con los brazos a sus lados cuando un perro extraño se acerca”.

Asimismo, afirma que si vemos a un perro al ojo, especialmente uno que sea muy confiado en sí mismo, “es más probable que muerda”; debido a esto resultaría mejor si evitamos el contacto visual. Recomienda que nos retiremos lentamente y sin mirarlo, como si lo estuviésemos ignorándolo.

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