A casi dos décadas de su estreno, ‘El Diablo Viste a la Moda’ sigue siendo una de las películas más influyentes cuando se habla de moda, cultura pop y ambición profesional. Su historia, personajes y frases memorables la han convertido en un referente que aún hoy genera conversación entre nuevas generaciones.
Pero detrás de sus escenas elegantes y su ritmo impecable, hay detalles poco conocidos que hacen aún más interesante su producción. Desde decisiones actorales inesperadas hasta cambios de última hora, estas son tres curiosidades que probablemente no conocías.
1. Meryl Streep no se inspiró en Anna Wintour
Aunque durante años se ha creído que Miranda Priestly está basada directamente en la famosa editora de Vogue Anna Wintour, la propia Meryl Streep ha desmentido esta teoría.
La actriz reveló que su interpretación tomó inspiración de figuras masculinas como Clint Eastwood y Mike Nichols, lo que le permitió construir un personaje más frío, contenido y calculador, alejado de lo que muchos esperaban.
2. Stanley Tucci llegó a última hora
Mientras los papeles principales femeninos estaban definidos desde etapas tempranas, el personaje de Nigel fue uno de los más difíciles de concretar.
El equipo de producción buscó durante meses al actor ideal, pero no fue sino hasta 72 horas antes del inicio del rodaje que encontraron a Stanley Tucci. Su incorporación de último momento terminó siendo clave, regalando una de las actuaciones más queridas y recordadas de la película.
3. Anne Hathaway no era la primera opción
Aunque hoy es imposible imaginar a otra actriz como Andy Sachs, lo cierto es que el papel inicialmente estaba pensado para Rachel McAdams.
Para ese momento, McAdams ya venía de éxitos como ‘Chicas Pesadas’ y ‘Diario de una Pasión’, pero decidió rechazar el proyecto. La actriz explicó que quería alejarse de grandes producciones comerciales y de historias relacionadas con la moda, priorizando un descanso y su vida personal.
Detrás del éxito de ‘El Diablo Viste a la Moda’ hay mucho más que un buen guion y un elenco talentoso: hay elecciones inesperadas, riesgos creativos y decisiones que, aunque en su momento parecían inciertas, terminaron construyendo una de las películas más icónicas de los años 2000. Y como suele pasar en el cine, esos pequeños giros detrás de cámaras son los que convierten una buena historia en un clásico inolvidable.
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